viernes, 4 de septiembre de 2009

La ilusion de la realidad

Excelentes videos, para ver y hacer conciencia.
http://explayandose.wordpress.com/2009/08/31/la-ilusion-de-la-realidad/

Mundo Espiritual, Mundo Material - Por Dimitar




En este camino, que mucho falta por aprender y recorrer, he observado que los ricos en el mundo espiritual carecen de muchas cosas en el mundo material y los ricos en el mundo material carecen de mucho en el mundo espiritual. Esto nace de una idea fundamentada en la dualidad. La dualidad o la separación, tradicionalmente nos ha indicado que no se puede tener todo o que al tener algo por exclusividad pierdes lo otro.
En este caso si tienes dinero serás pobre espiritualmente y si eres rico espiritualmente carecerás de riqueza material.
El universo es la abundancia y en la abundancia todo es posible. Todo lo que nos podemos imaginar lo podemos crear o manifestar. El universo ve esto y lo otro, no esto o lo otro.
Tradicionalmente hemos pensado que el camino de la espiritualidad requiere de tanta devoción, tiempo y distracciones de las actividades cotidianas, que lograr la bundancia económica parecía imposible. Hay un dicho curioso que dice que “los santos no tienen hijos.” Al mismo tiempo hemos asumido que la abundancia económica nace de a explotación de seres humanos y de recursos limitados y entonces no era digno para el aspirante espiritual lograr abundancia económica.
La abundancia tanto espiritual como la económica emanan del servicio. El servicio y la generosidad son las claves de todo en la vida. El servicio y la generosidad son las claves del matrimonio, de la relación con nuestro creador, de la salud, la abiduría, la vida y la riqueza en todos los sentidos.
Sencillamente, una de las leyes más importantes del universo es que recibiremos o que damos. Si damos con miseria recibiremos con miseria y si damos con generosidad recibiremos con generosidad.
Menciona Mahatma Gandhi en su interpretación de Bhagavad Gita, uno de los documentos fundamentales del Hinduismo, que “El (Krishna) no ha creado una eparación entre la salvación y el logro de cosas materiales. En lo contrario, nos dice que a religión debe guiar nuestras vidas materiales.”
Yo comprendo todo esto como una indicación que la separación entre el mundo material y el mundo espiritual es en parte una ilusión y una extensión de la percepción tan imitada del ser humano. Nuestra alma y su desarrollo están íntimamente atados a la encarnación física de nuestra alma. Sin ponernos muy filosóficos, todo esto significa, según mi muy humilde interpretación, que para logar la maestría en la vida hay que caminar en los dos mundos comprendiendo que los dos en esencia son uno mismo.
Históricamente las tendencias divinas eran ascendentes o descendentes. O sea que todo se trata del camino hacia el cielo o la ascensión en el mundo espiritual. O la conexión con la tierra, lo material y la madre naturaleza. Enfocarse en el desarrollo del espíritu o en el del cuerpo. De nuevo, una o la otra. De cualquier manera estamos pensando y creyendo que uno excluye al otro.
Cuando decimos la oración del Padre Nuestro decimos, “que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.” Verbalmente expresamos una separación entre los dos mundos pero al mismo tiempo reconocemos que Él y su voluntad se manifiesten en los dos mundos que en esencia los hace uno solo. Los seres humanos vemos separación y dualidad cuando Él ve sólo Unión. Nosotros vemos dos cuando Él ve sólo uno. Nosotros complicamos todo por nuestra pobre percepción cuando Él, que todo lo creó, observa una sola creación. Esta separación entre el mundo espiritual y el mundo material puede nacer da la percepción limitada del ser humano y dejar de existir cuando consideramos la capacidad ilimitada y la Unión que emana de un Ser como Dios.
Yo creo firmemente que Dios quiere que vivamos en abundancia en todos los sentidos de la palabra. Yo creo que Él no reconoce las limitaciones. Yo creo que Él en su corazón nos da todo. Nuestros sentidos y temores, muy pobres guías en este laberinto de la vida, nos han creado una ilusión de separación en la cual nos sentimos tan lejos y separados de Él que no podemos aceptar la riqueza que Él nos ofrece.
Si quieres ganar dinero y ser tremendamente feliz piensa en un servicio que la gente necesita, contempla tus talentos y habilidades y considera lo que te encanta hacer. Lo que te encanta hacer debe ser una extensión natural de lo que ya eres. En pocas palabras lo que te encanta hacer es la manifestación física o la creación física de tus creencias, convicciones y tu esencia. Fuimos creados a su imagen y semejanza. Dios es
creador y como una extensión de Él cada uno de nosotros somos creadores. Si dejamos de crear, dejamos de vivir y es ahí donde comienza nuestro fin.
El éxito material será sólo una manifestación física de lo que tienes por dentro. Si nos cuesta mucho trabajo crear es solamente porque fuimos programados a dudar en nuestra capacidad y divinidad. Como tal le tememos al fracaso que sería la confirmación que somos irrelevantes. Dice el Bhagavad Gita, uno de los escritos más profundos y sabios de la humanidad, que el único pecado se comete al dejar de tomar acción. El universo es un continuo movimiento, al dejar de moverte te separas de él (el universo) y de Él (nuestro creador).
La combinación de tu inspiración, tu esencia, tu capacidad como creador, tus talentos y tu impulso natural te llevarán a crear un negocio extremadamente exitoso y al mismo tiempo aterrizar tus conocimientos, conquistar tus temores y realizar tu divinidad. La humildad y el servicio son la unión entre el mundo material y el mundo espiritual.
“Para lograr realizarte necesitas tomar acción.” Gandhi
“Dignos de lástima son los que creen que el fruto es el motivo.” Bhagavad Gita
 
Yoga es el conocimiento en acción o la práctica. Hay un dicho muy sabio que dice que si estás en un río con corrientes muy fuertes es mejor agarrarte de una onza de práctica que de una tonelada de conocimiento. La clave de la vida y el avance de nuestra alma no se basan en el conocimiento sino en la aplicación de ese conocimiento.
“La Verdad más elevada y nuestra razón de ser coinciden en la eficacia.” Gandhi
“Los tres caminos a la iluminación son la acción, el conocimiento y la devoción. El Bhagavad Gita no distingue entre los tres ni nombra a un camino como superior a otro.”
Gandhi
“Dios es un gran economista.” Gandhi

viernes, 28 de agosto de 2009

DEPENDENCIA EMOCIONAL

Realmente hay muchas señales de dependencia emocional que nos avisan de que hemos de replantearnos nuestra forma de enfocar las relaciones de pareja. Sólo el mero hecho de ser conscientes de estas señales de dependencia emocional ya nos puede ayudar.

¿Qué es la dependencia emocional?

Dependencia por definición significa estar subordinado a una persona o cosa. Hay muchas formas de dependencia, dependencia económica, dependencia a un objeto adictivo (droga, tabaco, alcohol), en este artículo nos vamos a limitar a la dependencia en la vida afectiva, la dependencia emocional.
El amor hacia uno mismo debería ser incondicional pero para muchas mujeres está condicionado a la opinión de los demás. Robin Norwood centra su análisis en la pareja, el ejemplo más contundente, y las llama "mujeres que aman demasiado". Según mi experiencia es un patrón aprendido y estable de conducta, que afecta gran parte de nuestra vida social.
Tiene repercusiones muy importantes como pérdida de empleos, adicciones, malos tratos, aislamiento y depresión. Si se identifica con la mayoría de las frases que siguen, lea "Las Mujeres que Aman Demasiado", haga cursos para mejorar su autoestima, apúntese a un grupo de terapia y recuerde que su bienestar va primero.

Algunos señales de dependencia emocional

  • Usted siempre da más: Siente que usted hace muchos esfuerzos y sacrificios para que todo vaya bien y se queja de que nunca recibe el mismo trato.
  • Amar significa sufrir: Lloramos mucho cuando estamos solas. Creemos que los demás sólo miran por si mismos, mientras nosotras siempre nos mostramos cariñosas, generosas y comprensivas.
  • No somos buena compañía: Achacamos a nuestros defectos "que no podemos cambiar" el motivo por el cual los demás no nos quieren más. Por más divertidas e ingeniosas que nos mostremos no es suficiente. Nos decimos cosas como: "Si yo fuera más guapa" "Si hubiera estudiado esto o lo otro"
  • Los conflictos son dramáticos: Le parece terrible que alguien se enfade con usted, se culpa y acaba cediendo por miedo a que la rechacen o abandonen. Se responsabiliza totalmente de que las relaciones vayan bien.
  • Nos obsesionamos con las discusiones: Nos produce ansiedad y nos justificamos una y otra vez lo que dijimos. Imaginamos conversaciones nefastas en las que se nos critica duramente. Nos sentimos agotadas y desesperanzadas.
  • Sobrevaloramos el potencial de personas que nunca nos han demostrado que de verdad tengan esas cualidades. Nos gusta pensar que vemos más allá de lo que ellos son ahora y de lo que saben de si mismos.
  • Nos rodeamos de personas con problemas, reales o psicológicos, porque nos sentimos bien "ayudándoles". Escuchamos a todo el mundo porque "nos necesitan", y nos jactamos de dar confianza, aunque muchas veces nos sentimos obligadas y otras necesitamos que nos vampirizen.
  • Queremos cambiar a los demás: Sabemos que serán mucho más felices con otra forma de pensar y actuar. Lo hacemos por su propio bien. Intentamos constantemente razonar con la otra persona sobre cómo debería ser y nos decepcionamos a nosotras mismas si no cambia.
  • Suele acompañarnos la sensación de soledad: Estando con otras personas a veces nos parece estar "fuera" y la mayoría que "no les interesa conocernos de verdad".
  • Necesitamos tener pareja: Si no tenemos, soñamos cómo será y creemos que no hallaremos la felicidad hasta encontrarle. Si conocemos a alguien que nos gusta soñamos que somos su mujer perfecta y que nos dice lo especial que somos. Si logramos salir con él, nuestras conversaciones y pensamientos se centran alrededor de ese hombre. Si lo dejamos nos sentimos asustadas porque creemos que ya no podemos vivir sin él. Solemos repetir intermitentemente la misma relación varias veces.
  • Practicamos el sexo compulsivamente: En parte, intentamos ser muy buenas amantes y nuestro placer depende de lo bien que pensemos que se lo pasa él. En muchas ocasiones, nos sentimos utilizadas, y no nos satisface "como habíamos soñado", pero no comentamos nada a nuestro amante para no defraudarle.
  • La esperanza mágica: Nos mantiene la ilusión de que en algún futuro cercano todo cambiará; que nuestro patrón de conducta, con el que hoy sufrimos, un día nos hará felices; y que lo único necesario es seguir esforzándonos.
La realidad es que no se puede sacar nada provechoso de estos amores, a veces mal comprendidos, sí tu relación en pareja te mantiene más en la dependencia emocional, tristeza, temor, sacrificio, nada va a cambiar, hasta que emprendas acciones diferentes en tu manera de valorar tu propia estima. De lo contrario, continuarás minando tu autoestima y tu valor personal al tiempo que aumentando esa dependencia emocional.

miércoles, 26 de agosto de 2009

"Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin".

¿Te han despedido del trabajo? ¿Ha terminado una relación? ¿Te saliste de casa de tus padres? ¿Te fuiste a vivir a otro país?  Esa amistad que tanto tiempo cultivaste, ¿ha desaparecido sin más?

Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir. Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos... no importa el nombre que le demos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron.

Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así. Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más hasta entender por qué motivo esas cosas que eran tan importantes en tu vida se convirtieron de repente en polvo.

Pero una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos: tu país, tu cónyuge, tus amigos, tus hijos, tu hermano; todos ellos estarán cerrando ciclos, pasando página, mirando hacia delante, y todos sufrirán al verte paralizado.

Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido. El pasado no volverá: no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver.

Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello.

Por eso es tan importante (¡por muy doloroso que sea!) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros. Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar.

Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor. Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte.

Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos, las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio, las decisiones siempre pospuestas en espera del “momento ideal”. Antes de comenzar un nuevo capítulo hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad. Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante.

Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.


No existe el proceso de borrar lo pasado como si fuera un disco duro de pc para escribir algo nuevo, en realidad es un proceso de substitución, algo nuevo desplaza a algo viejo, por lo que dejar atrás el pasado implica que pongas mente, emoción y acción en generar lo que deseas en el presente.

Deja de ser quien eras, y transfórmate en el que eres."